La depresión es un mal moderno que nos acompaña desde hace tiempo y en vez de ir remitiendo sigue creciendo en la sociedad actual de forma vertiginosa. Este proceso de depresión es un trastorno en el animo de la sociedad que va de la mano con la era moderna y la forma en la que vivimos y nos sentimos, lo cual nos hace afirmar que la época de nuestros días y la depresión van juntas y de la mano. Según propios informes de la OMS nos reflejan que de aquí a unos 20 o 25 años este trastorno sera una epidemia que alcanzara a todos los margenes de edad yendo desde los niños a los adultos y mayores sin dejar ningún estamento sin el trastorno de la depresión. Esto refleja que cada vez somos mas propensos a sufrir momentos y episodios depresivos durante nuestras vidas y que este trastorno sigue su avance progresivo sobre la sociedad en la que vivimos.
En el psicoanálisis se estudia la depresión lacaniana como un hecho de la cobardía moral en la que aclara que el superyó crece según el sujeto cede en el deseo y que la forma añadida del goce inmediato intercede con su deseo en sí. lo cual crea un afecto depresivo y una falta moral.
De la misma manera la forma de vida contemporánea y el capitalismo y el culto al dinero nos crea una ilusión basada en el materialismo y la felicidad irreal que esta nos aporta y a su vez crea una disolución de los lazos sociales ante la creación de tótems materiales que imperan en nuestra sociedad.
La depresión se caracteriza por una fuerte sensación de soledad y de desinterés y desosiego que gobierna al sujeto y que crea consecuencias en el estado de la persona. Este sentimiento produce que el sujeto sienta que no tiene nada que aportar, que decir o incluso que escuchar o entender. Este sujeto deprimido no encuentra nada que le motive a proseguir sintiendo una desvalorización de su yo y de su propia intercesión entre el poder y el querer.
El psicoanalista mas que aceptar la depresión como un enclave propio del ser, ve una cantidad de respuestas en la depresión ya que el estudio psicoanalítico es un estudio del sujeto y la interpretación y el valor del deseo y el goce de cada sujeto. Por lo tanto el psicoanálisis se centra en el sufrimiento del sujeto que se expresa, sea este depresivo o no lo sea el psicoanalista se concentra en el alivio del sufrimiento mas que en la propia depresión aunque para conocer y desvelar el inconsciente debemos desenmarañar la depresión y las causas de ella en relación al deseo y a la forma de interpretar el goce.
Todo esto nos avanza para llegar al punto en el que el psicoanálisis se fundamenta en muchas ocasiones que es la responsabilidad que el propio sujeto tiene sobre los males que le hacen padecer. Nos referimos a la responsabilidad de la elección de cada sujeto al decidir que es lo mejor para el y su vinculo con el deseo y a su vez con lo que le provoca esta depresión. Todo sujeto tiene capacidad de elegir y esto debe de ser razón suficiente como para cambiar los aspectos que producen tal depresión.
Lacan explica que la tristeza y la depresión son parte de una cobardía de la moral y especifica que la depresión es una falta de moral, una decadencia del pensamiento y una procastinación del propio sujeto. Para Lacan la depresión es una renuncia del sujeto que cede ante las fuerzas del deseo frente la capacidad del goce y la consecuencia a tal hecho crea este afecto depresivo tan popular y amplio en las sociedades actuales, es la causa del desinterés por las cosas y por el mundo que nos rodea, es el no querer conocer y crea esa cobardía moral que antes relatábamos.
A su vez la depresión nos afirma un problema de respuesta del sujeto y esto crea una pasotismo ante el propio hecho de decir y contar. De esta misma manera podemos decir que la depresión puede pasar de la propia queja de lo que sucede a un dignidad del síntoma o lo que es lo mismo el psicoanalista nos orienta en el camino de la propia cura en la que el sujeto pasa de la propia queja y su injusto destino hasta que se produce un cambio que hace que el propio sujeto se haga dueño de sus elecciones y conforme la consecuencia que crea su propio goce. Este cambio crea que la queja sea un puente hacia la propia dignidad del síntoma y este paso hace que la búsqueda de la satisfacción y del goce se encargue de la disminución del sufrimiento.
En definitiva el psicoanálisis nos abre la puerta a encontrar caminos alternativos al sufrimiento y al deseo para encontrar sosiego en el goce y la liberación del sentimiento depresivo.
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